Ir al contenido principal

No pasa nada...

Y si no lloro, no lloro, que tampoco pasa nada.
Si no extraño mi vida pasada y hasta me da asco el cigarro: no pasa nada.
Si no sé para dónde hacerme, ni tengo planes, ni ideas, ni lógicas, ni dinámicas, ni rutinas o ganas de tenerlas: no pasa nada.
Si de pronto paso todo el 7 de noviembre lavando ropa y organizando libros: no pasa nada.
Tengo tiempo, tengo espacio, tengo mi vida y privilegios de los cuáles hacerme cargo, así que no hay excusa.
Si de pronto mi cuerpo se enferma y siento que sólo quiero dormir: no pasa nada.
No pasa nada, por sí mismo.
Soy yo quien hago que pase.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El arte, los monstruos, las ciudades

Vi la última de Allen. La verdad no sé qué siento aún por él, por su arte. No sé si algún día podamos resolver el dilema, que hasta me parece falso, sobre si es debido (o no) separar al artista de su arte. ¿Cuándo el producto de la creación humana deja de ser de la persona y se vuelve el objeto de observación, de culto y de admiración? ¿Pasa? ¿Eso pasa?

Ver pa fuera

  Lo bueno de escribir es que siempre sale la emoción. Lo malo de escribir es que no le llega a quien quieres porque el mail está en desuso y las cartas murieron en mensajes de audio de WhatsApp que nadie escucha pero oye. Durante 30 años he levantado la voz y hacerlo desde este cuerpo, de mujer (que parece que se sabe defender) es cansadísimo.  Para decir que no compartes conmigo el pensamiento me dices que exagero y para explicarme tus actos denostas los míos. Si levanto la voz y digo lo que otras aun no pueden “estoy muy enojada” pero si no lo hago me quiero empastillar con dos cajas de actron. Me dices que me crees, que me acompañas y que me ayudas a cuidarnos en equipo, pero si te digo cómo aliarnos te sientes insultado por las medidas que te pido. Yo hablo aquí de lo mucho que me incomoda estar en un mundo con ellOs para poder regresar al mundo de todAs lAs personAs.  Pero cuando estoy escuchando qué hay que decir lo que no hay que callar, hablo de hechos tangibles ...

Rebozo morado y ojos

¡Es ella! Se llama Juana.  Nunca pensé que esas palabras salieran de mi boca, pero no las pensé, no las deduje, simplemente son.