Ir al contenido principal

Llamada

No me gusta que me despiertes con un reclamo.
Aborrezco que lo primero que escuche al amanecer sea tu voz en sollozos preguntándome por personas por quienes no soy responsable.
Me asusta que me preguntes si estoy bien porque temo que hayas descubierto mi secreto y me dejes de querer.
Me descolocas cuando preguntas, a las siete de la mañana, si todo va bien, mientras tu voz me dice que lloras. 
Siento que de nuevo hay malas noticias por la mañana y la cabeza me retumba como si me hubiera golpeado con el piso. 
Tu sólo quieres que te responda si sé dónde está a quien sí esperas...

Comentarios

Entradas populares de este blog

El arte, los monstruos, las ciudades

Vi la última de Allen. La verdad no sé qué siento aún por él, por su arte. No sé si algún día podamos resolver el dilema, que hasta me parece falso, sobre si es debido (o no) separar al artista de su arte. ¿Cuándo el producto de la creación humana deja de ser de la persona y se vuelve el objeto de observación, de culto y de admiración? ¿Pasa? ¿Eso pasa?

Dos batallas, una guerra

Los flancos, definidos, bien apostados en el frente.  Los territorios, ocupados por la fuerza, se levantan en armas:  digan lo que digan las mujeres estamos en guerra. Hace muchos meses un grupo de mujeres en política empezó la revuelta. Ellas construyeron su ejército y denunciaron, con sus palabras, a hombres poderosos que las habían agredido. Hombres de partido. La lucha pareció infructuosa. Una plaga que asola el mundo les quitó de la atención. La organización continuó porque otra pandemia asomó las manos en el encierro: las batallas diarias que se acentuaron en las paredes de la intimidad. Entonces vino el revés. La traición y la fracción. El avance que se logró, para quitar la ocupación de los territorios/cuerpo, ensombreció en pocas semanas. Designaron a un violador (Félix Salgado Macedonio) como candidato para gobernar un estado de riqueza: Guerrero. La otra batalla. Por años me construí una muralla. En menos tiempo empecé a derribarla y los insumos que la alimentaban e...

Relatividad

La relatividad es un tema recurrente en mis cavilaciones cotidianas y uno que detesto como explicación, pero es, literalmente, la realidad. Hoy, precisamente, valoraba lo rápido que me ha parecido que pasaron diez años. Si bien yo nunca antes de este momento había aspirado a vivir más de 30 años -y ya 50 o 60 me parecían exageraciones innecesarias- es más, yo si pretendía ser del “club de los 27”, no reparé mucho en que el tiempo que me había autodelimitado era extremadamente breve. En los últimos diez años he transitado veredas y llanos de emociones que algunas personas viven a lo largo de todas sus existencias. En este lapso pasé de empezar a planear viajes y desear conocer más el mundo, a sentir un profundo vacío frente lo que me gustaría hacer un martes por la tarde cualquiera. De pronto, en 10 años, se me hizo tarde para terminar la escuela; para abrazar a mi papá, a mi abue Lulú, a mi abuelito Tolín, mi abuelita Cris, mi abue Cire; para aprender a amar más a Camila; para jugar má...